domingo, 20 de junio de 2010

Avatar, se fue a la guerra. (extracto)

Los israelíes laicos se enorgullecen de que su país se encuentre a la cabeza en tecnología relacionada con internet. Pero los ultra ortodoxos siempre se han esforzado por ser una comunidad aparte, preservando su estilo de vida y los barrios cerrados, guiados estrictamente por la ley judía tal y como la interpretan sus rabinos. El miedo conservador a la información veraz y contrastada se manifiesta cada día más en el ciberespacio. Las “guerras” no volverán nunca a ser lo mismo, dado que la información se puede contrastar, y está viaja a la velocidad de los ceros y unos que llenan la información virtual, la información real.

La autentica verdad ya no la pueden escribir los vencedores. Cuantos más internautas naveguen en las redes de información mayores serán los miedos de los opresores a pasarse de la raya que marca unos derechos humanos hoy debilitados. Su siguiente paso, su manera de contrarrestar, solo pasa por poner en entredicho la necesidad de salvaguardarlos, cosa que ya se está llevando a cabo, bien sea con formas de guerra preventiva o con la magnificación de un terrorismo inventado, que más que perjudicarles les favorece. Este nuevo o viejo orden mundial y esta nueva razón de guerra nacen, el 11 de septiembre de 2001, que fue un día extraordinario y por muchas razones que conocemos, y otras seguro que no tanto.

Fue un día en el que secuestradores que eran pilotos aficionados y que nunca antes habían pilotado aviones a reacción de repente adquirieron notables dotes de pilotaje. Fue un día en el que las leyes científicas, por lo visto, cambiaron, de modo que pequeños incendios por lo visto pudieron causar que tres colosales rascacielos se desintegraran en polvo, cada uno en el espacio de tan sólo unos segundos, como una foto publicitaria. Y también fue un día en que dos F-15 parece que hicieron, posiblemente, el viaje más lento que aviones de combate hayan realizado en toda la historia.


No digo, (dado que no puedo demostrarlo) que se oculten verdades, lo único que pongo en la mesa es la posibilidad de manipular la verdad antes de que los hechos se produzcan. La tragedia real es que la mentira puede también convertirse en preventiva. Que tengan que inventarse historias, enemigos y fantasmas para seguir dando de comer a una industria armamentística que tiene un apetito insaciable.


De todas formas, optimismo, ya que el pueblo ha encontrado un punto de unión a lo Fuenteovejuna. Un nexo que relanza la vox populi a límites hasta ahora insospechados. Internet es la azada con la que se defendían los campesinos en sus tímidos levantamientos en la edad media. Internet es la hoz y el martillo del pueblo contra el yunque imperialista. Pero ahora sí, el pueblo tiene por fin una máquina de guerra a la altura de las armas de destrucción masiva, algo con poderes sobrenaturales por incontrolables. Internet es el uniforme de la marabunta inconformista. No debemos dejar que se apoderen de ella. Y sino preguntémosle al gobierno chino, ¿por qué le tiene tanto miedo?


…seguramente porque son descendientes de Sun Tzu, y su antigua sabiduría en el arte de la guerra.

1 comentario:

Elisa dijo...

Decía Joseph Goebbels que una mentira repetida mil veces se convierte en verdad.¿Y qué es la verdad?

Las leyes de la propaganda física, de eso sabían mucho los nazis en los años 40. Qué habría sido del mundo si internet ya hubiese estado al alcance de la población en esa época. ¿Se habrían creado grupos de "Ghettos" via facebook para informar y comunicar la situación de los judíos?
¿Habría resuelto algo-todo?

La información corre a chorros, hay tanta en internet que nos informa en la misma medida que nos desinforma...laaargo debate.
Besazo