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domingo, 27 de junio de 2010

Vanguardias; ¿Por qué, en ese momento?


El término vanguardia describe y lleva implícito la acción de un artista, o un movimiento artístico en forma de grupo, que experimenta formas y temas con anticipación respecto a la producción normal. Entre las distinciones, formas, incluso contradicciones de la vanguardia está la de una doble exigencia. Por una parte persigue un arte puro, por otra se alienta continuamente la intención de un arte social comprometido. De este dualismo deriva el segundo, la vanguardia se convierte en algo globalizador, en una ideología, en una manera de ver y afrontar la vida.

Los artistas de este siglo XXI intentan comunicar el mundo que les rodea, intentan comunicar lo incomunicable. Incomunicable por el volumen barroquísta de información, histórica y de última hora, a la que se ven sometidos en todo momento. E incomunicable por la sensibilidad interpretativa que les separa de la mayoría del público no receptivo. (Hoy sabemos que la historia coloca a cada tendencia en su sitio, razón más que suficiente para seguir luchando, pues si no te aplauden hoy, quizás te reconozcan mañana).

Este batiburrillo de tendencias iconoplastas de la belleza, tiene su nacimiento a finales del siglo XX. Según afirma Humberto Eco, en este último decenio se da una enorme pluralidad de modelos de belleza, "un supermercado de la belleza, donde cada uno escoge lo que prefiere, lejos del elitismo. Pero lo peligroso es que siempre hay un modelo nuevo, la última moda. Así, nos instalamos en una esquizofrenia porque lo que estaba de moda ayer no lo está hoy y, más que una democracia de la belleza, nos encontramos con un régimen represivo".

Como entender el momento de incertidumbre en el que vivimos, para entender los modelos de belleza artística a día de hoy nos debemos remontar, y recuperar las vanguardias de principios del siglo XX:

Remontémonos a un momento crucial, a 1907, el cubismo aun contenido de las Demoiselles D´Avignon de Pablo Picasso. Momento en el que en forma de cuadro el artista se ve capaz de disparar un torpedo en la línea de flotación, de toda convención de belleza artística vivida hasta ese momento. Si bien es verdad que hay elementos ya manejados por Cezanne y por Matisse en los que se preveía venir este momento, (ya que la abstracción se intuía en los paisajes velados y coloristas de muchos impresionistas). Pero en el caso de Picasso estamos ante un cuadro 100% figurativo, en el que el concepto de belleza queda directamente en entredicho. Quizás en las propias caras de las prostitutas se ve una evolución plástica de algo que sería ya imposible de detener. La vuelta a los orígenes del arte. Caras en las que se incluyen dos figuras femeninas con rostros claramente inspirados en máscaras negras. Comienza a tomar forma física, el ideal de belleza de la provocación.

¿Dónde nace el afán de provocar? El afán de provocar debe ir implícito en toda creación artística, pero en gran medida siempre a estado controlado por las visiones monolíticas de sus sociedades contemporáneas, especialmente de los que gobiernan desde cualquiera de sus poderes. Para encontrar un arte libre anterior debemos remontarnos incluso a la Venus de Willendorf, (esas formas no eran miméticas si no una interpretación provocada por la realidad subjetiva del artista, como icono de la fecundidad), o a las pinturas rupestres en su síntesis grafica. Comprobamos desde esa visión primitiva que realmente, el verdadero artista siempre ha intentado provocar. Provocar atracción, rechazo, empatía o sorpresa, cualquier razón es válida para seguir provocando. Cualquiera razón menos la imitación marcada por los estatutos de belleza inventados por los dueños de los miedos; esos que manejan cada uno de los poderes establecidos. Ahí, no hay provocación si no imitación, la vanguardia nos devuelve a la libertad ficcional que nos pertenece por naturaleza. El ser humano “es”; por su capacidad de soñar.

La belleza ideal, pero objetiva de los clásicos, en tanto su existencia depende de la esencia misma de lo bello, se contrapone con la noción de belleza subjetiva de las vanguardias en tanto que ésta es relativa a la apreciación del observador. Entonces, con el transcurso del tiempo, el discurso filosófico comienza a abandonar la discusión sobre las reglas que permiten construir qué es lo bello, y se desplaza hacia los efectos que la apreciación de la belleza produce.

Provocar la atracción nace en una visión personal de la realidad. Si analizamos estos artistas de las cuevas, podemos atisbar que su finalidad no era la imitación de la realidad, aunque si su punto de partida; su finalidad era la interpretación, su dominio. El arte negro-africano nos devuelve a la vida el sentido básico perdido por el raciocinio de los que llamamos influyentes, por gobernantes.

Los órdenes de belleza reinantes que después se instauraron, ej. (filósofos y artistas griegos), no eran más que una manera de controlar las formas, y manipular políticamente el libre albedrio que debe llevar implícito toda nueva propuesta. Y seguramente la “Poética” de Aristóteles, (socio-políticamente hablando; y con todo mi respeto y admiración) no dista demasiado de la primera ley anti-botellón; enemiga de la fiesta y la música por marcar un orden de prioridades y categorias que distan mucho del verdadero teatro.

Miguel Ángel y otros tantos renacentistas recuperan esas formas, y las intentan acompañar de una visión interior que choca con la mentalidad de muchos Papas de la época, el artista quiere escapar de la manipulación, quiere y no puede.

¿Por qué vuelve a ser bella entonces una escultura negra a los ojos de éstos artistas del siglo XX? Digamos que por su primitivismo, por el aliento básico reprimido y controlado de nuestra cultura europea de manipulación. Una manipulación antes artística y a día de hoy mediática, (como veremos más adelante).

Entonces tienen que llegar esas vanguardias aun contenidas nacidas del romanticismo a finales del siglo XIX. Justo cuando el dominio de la técnica era tal, que el saber plasmar la realidad miméticamente gozaba de tal dominio, que su aporte artístico se convertiría en mundano; al alcance de cualquiera que supiera simplemente imitar la realidad a partir de una técnica. Escapando del naturalismo dimos paso al verdadero posicionamiento del artista como creador e intérprete de su realidad. Ni los neoclásicos, ni los discípulos aristotélicos con su cárcel de la “logos”, podrían evitar lo inevitable. La puesta en escena de estas vanguardias que a mi entender, tienen muchos más paralelismos con esa etapa (entre comillas “oscura”), que ocupa la edad media. Coinciden entonces todos los ingredientes para que las vanguardias tengan su hueco. Hueco que cobra más sentido a ciertos años vista. Ya que las Vanguardias como espacio de agitación y transformación, fueron guía y propuesta ante el decaimiento de los racionalismos absolutistas occidentales. La vuelta al sentido verdadero del arte.

Apollinaire nos llego a proponer, en 1913, a un bloqueo y rechazo sobre todo en el tríptico platónico “Belleza, Bondad, Verdad”, sepultando la noción de realidad tridimensional. Y resolverlo abriéndose a la modernidad del caos que nos envuelve en forma de vorágine atrapante y nos sumerge en la cuarta dimensión; es decir, al espacio mismo, en la dimensión del infinito, la que, según el poeta, dota a los objetos de plasticidad y los convierte en realidades ficcionadas.

Las vanguardias se sostienen en su propia emancipación y en la idea de libertad. Las vanguardias estéticas, tanto europeas como americanas, se alimentan en su sentido personal de lo bello, de lo original, de la provocación universalista y unitaria que globaliza Occidente. Y tratan de influir y transformar los cánones no sólo artísticos, sino socio-políticos de su época.

domingo, 20 de junio de 2010

Avatar, se fue a la guerra. (extracto)

Los israelíes laicos se enorgullecen de que su país se encuentre a la cabeza en tecnología relacionada con internet. Pero los ultra ortodoxos siempre se han esforzado por ser una comunidad aparte, preservando su estilo de vida y los barrios cerrados, guiados estrictamente por la ley judía tal y como la interpretan sus rabinos. El miedo conservador a la información veraz y contrastada se manifiesta cada día más en el ciberespacio. Las “guerras” no volverán nunca a ser lo mismo, dado que la información se puede contrastar, y está viaja a la velocidad de los ceros y unos que llenan la información virtual, la información real.

La autentica verdad ya no la pueden escribir los vencedores. Cuantos más internautas naveguen en las redes de información mayores serán los miedos de los opresores a pasarse de la raya que marca unos derechos humanos hoy debilitados. Su siguiente paso, su manera de contrarrestar, solo pasa por poner en entredicho la necesidad de salvaguardarlos, cosa que ya se está llevando a cabo, bien sea con formas de guerra preventiva o con la magnificación de un terrorismo inventado, que más que perjudicarles les favorece. Este nuevo o viejo orden mundial y esta nueva razón de guerra nacen, el 11 de septiembre de 2001, que fue un día extraordinario y por muchas razones que conocemos, y otras seguro que no tanto.

Fue un día en el que secuestradores que eran pilotos aficionados y que nunca antes habían pilotado aviones a reacción de repente adquirieron notables dotes de pilotaje. Fue un día en el que las leyes científicas, por lo visto, cambiaron, de modo que pequeños incendios por lo visto pudieron causar que tres colosales rascacielos se desintegraran en polvo, cada uno en el espacio de tan sólo unos segundos, como una foto publicitaria. Y también fue un día en que dos F-15 parece que hicieron, posiblemente, el viaje más lento que aviones de combate hayan realizado en toda la historia.


No digo, (dado que no puedo demostrarlo) que se oculten verdades, lo único que pongo en la mesa es la posibilidad de manipular la verdad antes de que los hechos se produzcan. La tragedia real es que la mentira puede también convertirse en preventiva. Que tengan que inventarse historias, enemigos y fantasmas para seguir dando de comer a una industria armamentística que tiene un apetito insaciable.


De todas formas, optimismo, ya que el pueblo ha encontrado un punto de unión a lo Fuenteovejuna. Un nexo que relanza la vox populi a límites hasta ahora insospechados. Internet es la azada con la que se defendían los campesinos en sus tímidos levantamientos en la edad media. Internet es la hoz y el martillo del pueblo contra el yunque imperialista. Pero ahora sí, el pueblo tiene por fin una máquina de guerra a la altura de las armas de destrucción masiva, algo con poderes sobrenaturales por incontrolables. Internet es el uniforme de la marabunta inconformista. No debemos dejar que se apoderen de ella. Y sino preguntémosle al gobierno chino, ¿por qué le tiene tanto miedo?


…seguramente porque son descendientes de Sun Tzu, y su antigua sabiduría en el arte de la guerra.

miércoles, 31 de marzo de 2010

Mi próximo proyecto: "Maquina Hamlet"



ÁLBUM DE FAMILIA :


Yo era Hamlet. De pie junto a la costa hablaba con el oleaje BLABLÁ, a mi espalda las ruinas de Europa. Tañían las campanas durante el entierro nacional, el asesino y la viuda formaban pareja, los consejeros con pasa de parada tras el ataúd del cadáver insigne, llorando con duelo mal pagado QUIÉN ES EL MUERTO EN EL COCHE FUNEBRE / EN TORNO AL CUAL ÁLZASE TANTO TRENO Y LLANTO LÚGUBRE / EL MUERTO ES UN SANTO VARÓN / QUE COPIA DE LIMOSNAS REPARTIÓ la doble fila formada por la población, obra de su arte de gobierno ERA UN HOMBRE TOMABA TODO SOLO DE TODO.

Detuve el cortejo fúnebre, forcé el ataúd con la espada cuya hoja se rompió al hacerlo, con el trozo romo que quedaba logré abrir la caja y repartí al muerto engendrador CARNE CON CARNE A GUSTO SE JUNTA, entre los tristes mequetrefes que nos rodeaban, el duelo se transformó en júbilo, el júbilo en lengüetazos de satisfacción, encima del ataúd vacío se tiró el asesino a la viuda TE AYUDO A CUBRIRLA TIO ABRE LAS PIERNAS MAMÁ. Me tendí en el suelo y escuché como el mundo giraba sus vueltas con el ritmo acompasado de putrefacción.

I’M GOOD HAMLET GI’ME A CAUSE FOR GRIEF
AH THE WHOLE GLOBE FOR A REAL SORROW
RICHARD THE THIRD I THE PRINCEKILLING KING
OH MY PEOPLE WHAT HAVE I DONE UNTO THEE
COMO UNA JOROBA ARRASTRO MI PESADO CEREBRO.
PAYASO SEGUNDO DE LA PRIMAVERA COMUNISTA
SOMETHING IS ROTTEN IN THIS AGE OF HOPE
LETS DELVE THE EARTH AND BLOW HER AT THE MOON

Aquí viene el espectro que me engendró, con el hacha todavía en el cráneo. No te quites el sombrero, sé que tienes un agujero de más. Ojalá mi madre hubiera tenido uno de menos cuando todavía eras de carne: yo me hubiera visto libre de mí mismo. Habría que coserles la vulva a las hembras, un mundo sin madres. Podríamos degollarnos unos a otros con tranquilidad, y no sin cierto optimismo, cuando la vida se nos hace demasiado larga o la garganta demasiado angosta para los gritos. Qué quieres de mí. No tienes bastante con un entierro nacional. Viejo gorrón. Sangre tendrás en los zapatos. Qué tengo yo qué ver con tu cadáver. Puedes estar contento de que el mango sobresalga, acaso vayas al cielo. A qué esperas. Han matado a los gallos. Ya no hay mañana.

ACASO DEBO
PORQUE SEA COSTUMBRE HUNDIR UN TROZO DE HIERRO EN
LA CARNE LA MÁS PRÓXIMA O EN LA SIGUIENTE
ATENERME A ELLO PORQUE LA TIERRA ROTA
SEÑOR RÓMPEME LA NUCA AL DESPLOMARME
BORRACHO DE CERVEZA

Entra Horacio. Conocedor de mis pensamientos, ensangrentados desde que a la mañana se le ha infringido este cielo vacío. LLEGAS AMIGO MÍO TARDE A POR TU SUELDO / EN MI TRAGEDIA NO HAY SITIO PARA TI. Horacio, ¿me conoces? ¿Eres amigo mío, Horacio? Si me conoces, cómo puedes ser amigo mío. Quieres representar el papel de Polonio, que quiere acostarse con su hija, la encantadora Ofelia, aquí acude al oír su entrada, mira cómo menea el culo, un papel trágico. HoracioPolonio. Yo ya sabía que eras un comediante. Yo también lo soy, represento a Hamlet. Dinamarca es una prisión, entre nosotros se alza una pared. Mira lo que se alza sobre la pared. Sale Polonio. Mi madre la novia. Sus pechos una rosaleda, su vientre un nido de serpientes. A ver si se te ha olvidado tu texto, mamá. Yo te apunto LÁVATE EL CRIMEN DE LA CARA PRÍNCIPE MÍO / Y DESPLIEGA TU SEDUCCIÓN ANTE LA NUEVA DINAMARCA. Te remendaré el virgo, madre, para que tu rey goce desposorios sangrientos. EL VIENTRE MATERNO NO ES UNA CALLE DE SENTIDO ÚNICO. Ahora te ato las manos a la espalda, porque me da asco tu abrazo, con el velo de novia. Ahora rasgo el traje de novia. Ahora tienes que gritar. Ahora mancho los jirones de tu traje de novia con la tierra en que se ha convertido mi padre, con los jirones tu rostro tu vientre tus pechos. Ahora te poseo, madre mía, siguiendo la huella invisible de mi padre. Tu grito lo sofoco con mis labios. ¿Reconoces el fruto de tu cuerpo? Ahora ve a tu boda, puta, bajo el sol danés que brilla para vivos y muertos. Voy a taponar el retrete con el cadáver, para que el palacio se ahogue en mierda real. Déjame entonces comer tu corazón, Ofelia, que llora mis lágrimas.

martes, 12 de enero de 2010

"Lulú de Frank Wedekind"

La Lulú, de Wedekind padece infortunios a la altura de ese dudoso honor que representa ser quien es en realidad; un espíritu libre adelantado a su época. Por ello Lulú se convierte una de las heroínas trágicas más redondas e interesantes de la literatura contemporánea. Sus facetas tornadizas, la impregnan de tantas caras y belleza como un diamante en bruto. Lulú es la dicotomía que viaja desde la nueva Taglioni a la caricatura perfecta de una musa fatal; en estos viajes de personalidad encerrados en un cuerpo de delito está el universo metamórfico del verdadero mundo expresionista, que el autor contenidamente traza. Contradicciones e hipocresías de una sociedad en decadencia. Esto impregnado de hondo realismo que Ibsen había plasmado ya anteriormente, convierten a Lulú en un agente nocivo de gran perturbación; ante la alta sociedad maquillada de una victoriana decadencia tardía.


¿En qué momento "lulú", como heroína trágica comete el error fatal del que no hay vuelta posible? Seguramente este colocado estratégicamente en la escena diez del tercer acto.

Es el momento clave, la caída de un titán ante el amor enfermizo… la manipulación de la una mariposa de sonrisa bífida ante el amor que ha conocido, más parecido al verdadero.

Lulú es, personaje dominador por estratégico, sabe que esta es su última baza para llevar hasta el final su viejo capricho. El capricho de ser incapaz de resistirse a la atracción, de conquistar el único amor no destructivo que han sentido por ella. Es este amor, el de Schön. El hombre que lleva cuidándola desde los doce años. El hombre que le ha escogido dos maridos un tanto accidentales y accidentados. Y el mismo hombre que ayudo a enterrarlos de cuerpo, y por olvido.

Por estas razones y otras aun no escritas, podríamos situar aquí a Lulú como una Helena de Troya de purpurina. O como una Lolita con demasiada experiencia ¡Qué caray! La verdad es que Lulú es bailarina de finales del XIX, más cerca del can-can que de las puntas. Y como no, por ello la peor victima de sus circunstancias.

Lulú ha gobernado y manipulado todos sus amores pero no en el de Schön. Él, la mantiene y la cuida pero no dice el “porqué”. Ella sabe el “porqué” pero necesita oírlo de su boca para llegar y convencerse de que “Este instante me produce mucho placer… (Lulú)”.

Me pregunto, si Lulú hubiera podido acabar de otra manera, y no muerta unos años y otro libro después, a manos de nada menos que el mítico Jack el destripador. ¿Y si nos dieran un solo momento de dominio y cambiar un solo momento, para poder cambiar su vida? El momento propicio estaría en esta escena. Es de entender; la importancia de la escena en su colocación con respecto al texto, el tercer acto de un total de cuatro; pero si analizamos el resto de su vida sumando el libro definitivo que la completa, que consta de tres actos, quizá comenzaría en esta escena la nueva vida de Lulú. Aquí comenzaría ese libro que titula Wedekind La caja de Pandora. Lulú, ya no es Lolita ni Helena de Troya. Es la serpiente que muda de piel, la misma piel que mimetiza aquí a Lulú a la altura de Pandora, madre de todas las desgracias.


Aquí dejas de una vez Lulú, lo que te quedaba de inocencia, tu movimiento es pensado y por ello maldito. La implacable bola de nieve comienza a rodar en este preciso momento. Lulú como reina del cabaret se transforma en tragedia; Tragedia de humo y adoquín. Lulú es una tragedia real y por real quizas tiene miedo a los cambios. Pues en el siglo XIX ya saben mucho; quizás demasiado de tragedias. Y actúa así como el buen personaje psicológico sin saberlo (ni ella ni su autor), y posiblemente por el miedo a perder la seguridad y protección que le da Schön el "Pater Putativus" perfecto, poderoso y maleable. El único personaje que siempre confió y es capaz de ver lo bueno que hay en Lulú, a pesar de su “…infame origen”.

Lulú; todo el remolino de las circunstancias gira irremediablemente hacia tu ombligo, ojala nunca te encuentre ni de lejos, aunque en sueños... uno no pueda evitarte.

Sin duda Lulú linda no estás muy lejos, de cualquier juguete roto.

lunes, 7 de diciembre de 2009

La atracción, el punto de partida de la belleza.



Lo difícil no es saber que es bello y que no lo es, lo difícil como afirmaba Platón, es definir “lo bello”. Definir lo bello en contraposición con su historia es un imposible de acometer, debido a que el ideal de belleza es claramente cambiante en su estudio e interpretación a lo largo de estos dos mil quinientos años de historia del término. El ideal de belleza siempre es reflejo de una forma de entender la vida, bien como la vemos e interpretamos, o bien como la quisiéramos o imaginamos. Y cada cultura y cada momento histórico manipula estos ideales a su imagen y semejanza.

“Dios al modelar al hombre a su imagen y semejanza le ha encomendado el cuidado de su creación inacabada. Cada día, por su génesis humana, o sea por un esfuerzo progresivo, el hombre es llamado a hacer nacer obras que sean reflejos de la Belleza tan antigua y tan nueva” , Emile Berthoud

Qué es la belleza, sino reinterpretarnos, imaginarnos o idealizarnos a nosotros mismos, y encontrarlo o proyectarlo, en algo real, imaginario o ideal. Que es la belleza sino modelarnos.

En el estudio y convivencia con la belleza en nuestra historia, en su entendimiento, encontramos una característica común que nos une con nuestras pasadas condiciones de belleza; un lugar donde convergen todos los sentidos que gobernamos y esos momentos vividos que nos definen. Ese lugar primate donde la comunicación comienza su viaje, es el preciso instante de la “atracción”.

Vicente Verdu afirma que “La belleza se manifiesta llegando, estalla al exponerse, surgiendo de una posición impensada”.

Desde el equilibrio y armonía de la belleza clásica pitagórica, pasando por el alma platónica, la gran teoría, lo sublime y lo romántico, la provocación de las vanguardias, el modelo no unificado de los media, incluso la mujer muerta como ideal de belleza que inspiro a Edgar Alan Poe; todas estas visiones tan personales como filosóficas de la belleza comparten una raíz común que inspira y llena de sentido sus multitudes de formas divergentes. Todo parte de la atracción, la atracción que se manifiesta cuando la belleza llega y se expone.

¿Qué es lo que nos produce atracción? Se podría concretar el nacimiento de la belleza, como ese momento de atracción sincera e invasora que se interpone ante el ojo humano. Momento que tiene como finalidad el efecto placebo que la atracción nos produce, ese efecto que nos estimula nos deleita y nos invita a contemplar. En este sentimiento se refugia la atracción. La atracción como ente, nace y reside en el misterio, en el miedo, en lo inalcanzable. Nace en lo impensado y nos induce a la curiosidad y mirada continua. No puedes escapar por más que quieras, de algo que inspira tanta belleza como temor, y por lo tanto regocijo. La atracción es lo que nos produce regocijo… Gustito y cuero en las dosis perfectas; vía ocular, intuitiva o intravenosa.

Eros y Tánatos pasando juntos buenos ratos.

La atracción es el detonante donde nacen todas las bellezas.

jueves, 1 de octubre de 2009

LA TECNOLOGIA Y SU POETICA 1.2

Imagen animada, Robert Lepage y la visión periférica:

Acertaba Freud en sus “Ensayos sobre el psicoanálisis” cuando decía que la imagen está en mejores condiciones que el pensamiento consciente y el lenguaje para dar forma a los procesos inconscientes. La imagen es uno de los dueños del teatro de Lepage, bueno también de Wilson, Chéreau, Kantor o muchos otros. Pero solamente con Lepage alcanza esa perfección sublime, (y en oposición a Wilson no descansa básicamente en ello sus espectáculos).

Lapage como un renacido y claro exponente del teatro total, alcanza el ideal estético que librado por fin de la acción literaria, alcanza la excelencia.


¿Donde descansan las medidas de la imagen? De entrada se debe concebir y se debe expresar de un modo personal la realidad, en este punto volvemos a la autenticidad. Una vez situados y conociendo los lugares y cómo funcionan, debemos dejarnos llevar por las pruebas. Y todo ello empapado de lo que Lepage defiende como base de la dirección de escena, que es la visión periférica.

La visión periférica nace en la objetividad de la mirada límpida, y esta mirada solo la puede tener la persona abierta a todo, sin ningún tipo de velo y manía discriminatoria. Es que “el teatro no es así” dirán algunos, mejor, menos competencia para lo que considero ya inevitable, la implantación de la multimedia consciente y atrayente que vuelva a llenar el patio de butacas de gente que se pregunte con los ojos abiertos, en vez de buscar respuestas entre los ronquidos.

El Metateatro y el Metacine, la proyección en directo, incluso el sonido recién gravado, son parte imprescindible de la imagen. Alcanzando en muchos casos altas cotas de análisis en forma de prueba, sobre textos que en un principio o en una primera lectura podrían considerarse faltos de claridad. Textos en los que el espectador acaba disfrutando, se relaja y se deja llevar ante la vorágine atrapante.

No lo dudes concibe, ordena y expresa de una manera personal la realidad, y para ello valete de un universo de imágenes. Con tu elección de expresarte a través de multitud de idiomas, no vienes más que reafirmar el verdadero papel de la “logos” hoy en día; Que no es más, que la palabra y el discurso dramatizado con su jaula de léxico, no es el punto de partida del verdadero teatro. No dudéis nunca que se puede hacer algo grande con un listín telefónico, como única dramaturgia.

Sin duda, el teatro no es más que la acción ante un expectante. La acción se vende por la vista, y la acompañamos de sonido, que son tiempos musicales aun estos no porten música. ¿Cómo obviar entonces la tecnología y su poética?, eso no es más que negarnos a nosotros mismos. ¿No es el teatro una virtualidad y su esencia pura tecnología? ¿No es la imitación más que una copia personal sobre algo? La verdadera reinterpretación, no está en el texto, si no en la mente del que observa tu creada imagen virtual sobre algo. Si tienes algo que decir no descanses en el texto, úsalo sin más. Para mí el teatro es, (en su nacimiento), un conjunto imágenes animadas, y el espectador el que maneja el foco. Nuestra obligación es también (en un principio), manipular este foco lo más posible sin distraerse del verdadero foco. Que en el caso más acertado se debe reducir a una imagen, un número, una situación autobiográfica, o simplemente el sonido como concepto.

Sin duda la identificación del espectador con uno de los personajes tiene que ver más con las imágenes que con sus acciones o el texto. Claramente podemos crear un asesino de masas atractivo al público, o asqueado por este, a partir del mismo texto sin ningún tipo de variación escrita, (por cierto un gran ejercicio para poner en práctica).

En este mundo y seguramente con gran desgracia (Je, Je Menos mal), ha perdido fuerza la palabra. Tenemos tres opciones, luchar a la contra, resignarse, o aplaudirlo. Como director de escena ,escojas la opción que escojas, te recomiendo usar la imagen, la tecnología y la poética que la rodea, si tu intención es llegar más lejos.

lunes, 28 de septiembre de 2009

La medida.


“El teatro comienza en una caverna donde se enciende un fuego. Un narrador se levanta y comienza una danza, cuenta una historia. Detrás de él, sobre los muros de la caverna, su sombra se proyecta, su doble. Un narrador nunca está solo.” Platón.

¿Quién pondría en escena hoy un proyecto declamado y exagerado en su interpretación?, a no ser que respondiera a una propuesta o efecto concreto, creo que muy poca gente ¿Quién pondría en escena hoy un proyecto anodino o excesivamente naturalista? seguramente algunos más, pero siempre respondiendo a un estilo o proyecto concreto. Llevamos un gran camino recorrido de teatro, y la interpretación nace en la mimesis, en el origen, en el primer texto declamado. Estamos en ese punto que recurrimos a cualquier tipo de interpretación, debido al conocimiento arrastrado de estos siglos de teatro, (unos 25). Y todos tenemos un conocimiento heredado que nos aporta una sabiduría de bases. Se podrá hacer bien o mal pero lo comprendemos y lo sentimos casi dentro de nuestro genoma humano.

Sin embargo ¿quien pondría hoy en escena una puesta en escena exagerada en general o en particular en su aportación tecnológica?, pues seguramente muchos y seguramente sin querer, y para cuando se hubieran dado cuenta, sería demasiado tarde. ¿Quien pondría en escena un espectáculo con una clara ausencia tecnológica, o tecnología mal usada por falta de criterio y medida?, seguramente la otra mitad. Nuestra situación temporal para con la tecnología es prehistórica, estamos realmente en los albores del ser humano tecnológico. Y las medidas nacen en el entendimiento de las formas básicas, de las unidades básicas de entendimiento tecnológico. En la sombra, el oscuro, la luz, el silencio y el ruido. Es más importante el conocimiento y control del oscuro y la sombra que el montaje de cuatro universos de DMX. Es más importante entender el silencio y el ruido, que una mezcla en 5.1. Es por eso que insisto nos falta entender los puntos de partida, las bases, y conceptualizar, para así organizarse ante cada nueva propuesta.

La medida nace en autocontrol y el autocontrol en el conocimiento, y el conocimiento como ya sabemos en la prueba. Cada director sumergido en el universo multimedia debe encontrar su medida. La medida nace en uno mismo pero muere en el momento que es colocada en escena, por lo tanto no se puede colocar un efecto que interrumpa o distraiga un soliloquio clave, ni una proyección de un gobo lumínico, aunque en una primera impresión digamos “¡qué bonito!”. La belleza es una ciencia de asociación de ideas, los efectos no caminan por si solos, son partes de un todo.

Debemos conocer las formas lumínicas y sonoras clave, las bases. Esta es lo única información que nos puede llevar a encontrar los determinados criterios que aportan la belleza formal suficiente, para que el entorno multimedia no se convierta en un carrusel de efectos que ni siquiera se acerque al feísmo ni por un casual, y aun menos como corriente artística. Debemos saber que la principal cualidad de la sombra es su ambigüedad visible, ya que se trata de esa oscuridad que solo funciona ante la luz. Que el silencio no es fácil de definir puesto que es la ausencia de ruido, o en realidad incluso no existe. Que los matices es donde camina el preciosismo. Que la belleza es tarjeta de presentación, pero en solitario y como tal, caduca a corto plazo.

Reinventemos la escena y personaje y la medida como un ejercicio de dialogo, entre actor y tecnología, un “to be or not to be”, una pregunta sin respuesta a la espera de acciones concretas que sitúen las técnicas actorales, a la altura tecnológica que nuestro tiempo nos pide, tanto buscar el personaje bien sea en una silla o en tu memoria para después soltarlo en un espacio vacío que hoy por hoy, no alimenta más que un personaje desnudo, desnudo de posibilidades de un entorno tecnológico que puede hacer avanzar al personaje más allá de lo visible. Ya toca que el actor sea consciente de la tecnología que le rodea y la actué como “parte de”.

Las medidas nacen en uno mismo y en la conciencia real de que los caminos para encontrarla, nacen en el trabajo duro desde el primer día con todo el equipo y en el local de ensayo.

lunes, 11 de mayo de 2009

LA TECNOLOGÍA Y SU POÉTICA 1.1.

Introducción.

Hoy sabemos que desde los tiempos de Esquilo, todo tipo de innovación de "puesta en escena" ha sido siempre tema de discusión. Desde las incorporaciones de nuevos actores, por parte de los grandes trágicos, a los avances tecnológicos del tipo "deus ex machina", las ocasiones para producir todo tipo de reacciones críticas se fueron multiplicando, a medida que el ser humano incrementaba su conocimiento. Reacciones divididas en dos grandes grupos de razonamiento moderado; los que están de acuerdo en que todo lo nuevo puede aportar, y los que no lo están tanto… también tenemos otros dos grupos ya en los extremos, defensores íntegros en cualquiera de estas dos direcciones… pero no nos ocuparemos de escribir para ellos, pues sus vidas son en principio, tan cortas como la nuestra, y la distancia a salvar es muy larga de base. Es el maridaje; la medida y lugar de partida. Este trabajo está escrito para esa gente que cree que este conocimiento va cogido de nuestra mano, nace de nosotros y nos pertenece, al igual que el teatro, el mayor invento de la generosidad humana. Entendamos el teatro como ese elemento artístico aglutinador, que se alimenta de la esencia del ser humano y sus relaciones, y nace en el ser humano y su conocimiento. Nuestra interrelación con el mundo y nuestra manera de modificarlo, es lo que somos en la vida, y en el teatro.

Creo, por otro lado, pero sin irme muy lejos, que el primitivo dominio del fuego y su técnica, fue la base y el entorno propicio, para el desarrollo de las primeras conversaciones lúdicas, en las que el hombre poco a poco se conoce a sí mismo… se crea a sí mismo en ese escenario acotado por el calor de la llama, pero rodeado a su vez, de un veloz entorno de pensamiento en grupo. El grupo, que aporta el fuego y su técnica, el grupo que aporta conocimientos y descubrimientos, el grupo que cuanto más comunicado está, aumenta esa mayor velocidad de aportación, velocidad que se incrementa cuanto más se incrementa el grupo y su sabiduría. Debemos entender que cuanto más tiempo pase, mas se ampliara la distancia entre estas dos velocidades de entendimiento, la de nuestro reloj místico y biológico de pulsaciones claras, y la de nuestro entorno de vorágine atrapante. Este entorno que incrementa su velocidad con los años, es el mismo entorno, que introduce todos los avances tecnológicos que después arrastran toda innovación de puesta en escena.



¿Estamos hoy por hoy los directores de escena a la altura técnico-teatral que nuestro momento histórico nos brinda?, pues seguramente no, ¿por desconocimiento?, no… por mal conocimiento. Me explico; en realidad no hablo del desconocimiento de la tecnología y de su uso, esos son conocimientos fáciles de adquirir, y de los que muchos ya creen entender lo suficiente, apoyados seguramente por sus buenas razones. Otros si creen que no entienden lo que debieran, solo es cuestión de que lo pretendan. Hablo del no conocimiento técnico básico de su lugar y medida; Saber el lugar y medida, es el punto de partida para que hasta los más puristas no vean tecnología, donde la hay, a raudales. Y es que realmente el problema en muchos casos, es la técnica abusada o mal usada, o emborracha en primer caso, o aturde en el segundo y no te deja ver otra cosa. Cuantos espectáculos hemos visto con dos alardes técnicos mal metidos, que no nos dejan tan consternados, que le echamos mucha culpa a la técnica a pesar de que igual no había mucho más, cuantos que ofrecían mucho más, no consiguieron poner la guinda merecida debido a una técnica mal resuelta. La tecnología esta presente y no se puede obviar por muy pobre que sea tu teatro, desde la simple apertura del telón a la proyección de un holograma, los caminos, variantes y combinaciones son enormes, pero los lugares y medidas pertenecen a la experiencia humana y a su interpretación, mi trabajo intentara, poner un orden básico y orientativo, pero enormemente necesario.

No hablamos entonces en esta ocasión, concretamente de sonido, iluminación, telones, humos, proyecciones, multimedia, escenografía, etc. sobre esos temas, ya bastante se ha escrito, y debido a la velocidad de avances, lo escrito caduca a corto plazo. Este es un escrito enfocado al entendimiento de las bases, una reflexion más conceptual y organizativa, un apoyo básico que sirva en su medida, para perder miedos el que los tenga, y adquirir prudencia el más sobrado. Y para el que tenga el conocimiento justo, (entiéndase por el que necesita), esta lectura le ofrecerá un punto de partida, y seguramente en cierta manera, le ahorrara trabajo una vez entendida.



Siento no estar más encima del querido blog, pero cada uno sabe las suyas, eso si, me libro en “cero coma”.

sábado, 7 de febrero de 2009

COMEDIA, HUMOR Y FLUIDO...

Tradicionalmente la “comedia” se define por tres criterios que la oponen a la tragedia, personajes de condición modesta, desenlace feliz, y la finalidad de provocar las risas del espectador. Si la comparativa se realiza en oposición o acercamiento a lo que llamamos "humor”, vemos que este solo tendría que cumplir la última condición, hacer reír, aunque no seria necesario por ello que llegara a convertirse en carcajada. Puesto que el humor nace en la agudeza, en esa manera de afrontar y comentar las situaciones con cierto distanciamiento ingenioso, burlón y aunque solo en apariencia, ligero. El humor se nutre del personaje y se origina en lo más hondo y primate de la situación anecdótica. La comedia es el punto de partida de un género y aunque su carcajada puede ser casual, se le supone también que es su constante generica. Llegados a este punto la claridad de comedia como género palpable y acotado, es plausible. No tanto el humor en su sentido abstracto, ese humor que yo entiendo y asocio a la víscera y "fluido" interno del personaje o dramaturgia.

En este punto casi existencial del humor como esencia, y para exponer con claridad donde “creo”, intentar llegar, repasamos:

Existió en la “Inglaterra Isabelina”, un tipo de comedia sin equivalente en el teatro español, que se llamaba, “comedy of humours”, que seguía la teoría de los humores, basada en los cuatro humores que regulan la conducta humana, creaba personajes tipo que están determinados psicológicamente, y actúando en función de un humor como estado. Bajo mi punto de vista, el humor es algo innato que nace visceralmente, que no se doblega ante nada pues es capaz de derrumbar cualquier situación por trágica que sea.

La teoría de los cuatro humores o humorismo, fue una teoría acerca del cuerpo humano adoptada por los filósofos y físicos de las civilizaciones griega y romana. Desde Hipócrates, la teoría humoral fue el punto de vista más común del funcionamiento del cuerpo humano entre los físicos (hoy llamados médicos), europeos hasta la llegada de la medicina moderna a mediados del siglo XIX.

En esencia, esta teoría mantiene que el cuerpo humano está lleno de cuatro sustancias básicas, llamadas humores (líquidos), cuyo equilibrio indica el estado de salud de la persona. Así, todas las enfermedades y discapacidades resultarían de un exceso o un déficit de alguno de estos cuatro humores. Estos fueron identificados como bilis negra, bilis, flema y sangre. Tanto griegos y romanos como el resto de posteriores sociedades de Europa occidental que adoptaron y adaptaron la filosofía médica clásica, consideraban cada uno de los cuatro humores aumentaba o disminuía en función de la dieta y la actividad de cada individuo. Cuando un paciente sufría de superávit o desequilibrio de líquidos, entonces su personalidad y su salud se veían afectadas.

Teofrasto y otros elaboraron una relación entre los humores y el carácter de las personas. Así, aquellos individuos con mucha sangre eran seres sociables, aquellos con mucha flema eran calmados, aquellos con mucha bilis eran coléricos, y otros con mucha bilis negra eran melancólicos. La idea de la personalidad humana basada en humores fue una base para las comedias de Menandro y, más tarde, las de Plauto.

Concluyendo y de nuevo con carácter personal; considero que el humor nace en lo más profundo y vírico del ser humano, y permanece por encima de tendencias y géneros. El humor es el muro circunstancial donde lo demás se deshace reverencialmente, ante el abuso claro de su poder dinamizante. El humor es capaz de destrozar las teorías más firmes, y llenar de sentido la ínfima circunstancia. El humor no tiene más dueño que el que lo disfruta, bien seas su víctima, ponente, o el público deseoso de otra jugada maestra. El humor es la víscera básica sobre la que circula el sentido de nuestra vida cambiante. Y sin duda hoy por hoy en el mundo que nos toca, debemos reconocer el humor como la mejor arma de combate cuerpo a cuerpo, en el Agon del espacio escénico.

Ríanse de todo y ante todo, es la mejor cura…



sábado, 3 de enero de 2009

ESQUILO Y EL DESPLAZAMIENTO DE LOS PERSONAJES

INTRODUCCIÓN INDICATIVA (extracto)

El desplazamiento de los personajes.

¿Donde está la acción en las tragedias de Esquilo?, ¿son los desplazamientos de los personajes, base para que la acción avance?, ¿en caso de que la acción no avance, cabe considerar estos desplazamientos, como base para un tratamiento escénico contemporáneo?, estas son preguntas que nos hacemos, por lo tanto, trataremos el trabajo desde el punto de partida del director, que ante una tragedia de Esquilo, necesita ver y entender que los desplazamientos no tienen por qué ir marcados en una primera lectura rápida.


Para afrontar este ejercicio de carácter personal, concreto y detallado. Y desde el punto de vista de los desplazamientos, sus desencadenantes, la desestabilización y las circunstancias trágicas que esta provoca, partiremos de la trilogía de la Orestia, la más completa de las obras de Esquilo, que basa su argumento en la esencia divina de la justicia. Ordenaremos la trilogia cronológicamente en cuanto a contenidos. Dividiendo a su vez los desplazamientos en distintos grupos por su categoría y forma, y siempre desde el punto de vista del director necesitado de movimientos y causalidades como puntos de inflexión, que ayuden a tener más opciones de puesta en escena, a cada uno de estos grupos le daremos nombres más o menos acertados, pero son solamente sus diferencias o similitudes claras, las que nos interesan trabajar, diferenciar y a la contra agrupar. De estas divisiones nos salen dos grupos principales:

• Al primer grupo pertenecen los desplazamientos que nombraremos como, desplazamientos fuera de espacio, entiéndase por esos desplazamientos, que vienen dados por la llegada o partida del personaje a una distancia, más o menos larga espacial y temporal, y más o menos trágica conceptualmente. Se trata este grupo aparte, porque en él se sustenta la mayoría de lo que vamos a llamar, desencadenantes.

• Por otro lado los desplazamientos que llamaremos, desplazamientos fuera de escena, que son estos desplazamientos en los que un personaje ya en escena, sale de esta para ser partícipe del momento trágico y pecar directa o indirectamente de hamartia, incurriendo en el error fatal. Tratamos este grupo a parte, no solo por su forma claramente diferenciable, sino por entender que contienen la mayoría de lo que llamaremos, desestabilizantes.

A su vez, trataremos otros desplazamientos, aunque menos importantes dramatúrgicamente, conllevan una acción interna en unos, y visible en otros, importante. En este segundo grupo se encuentran los siguientes:

• Un primer desplazamiento al que llamaremos movimiento escénico, que es el desplazamiento de personajes dentro del escenario (entiéndase a vista de público) pero que su aportación a la tragedia escrita es menor, aunque no así en su posible puesta en escena, dado que son movimientos visibles en su totalidad, estos movimientos vienen marcados normalmente por acotaciones.

• Otros a los que llamaremos movimiento abstracto, que engloban movimientos y desplazamientos subjetivos, de objetos inanimados en un principio, pero que en una puesta en escena contemporánea no pueden obviarse, ni por su aportación a la acción, ni por su carácter simbolista, y sobre todo, por sus posibilidades como recurso teatral que aporta en su totalidad.

• Y por último el desplazamiento descriptivo, que defenderá su existencia al igual que los anteriores, llegado el primer ejemplo, se trata de un desplazamiento interno y acotado en su titulo, desplazamiento descriptivo.


Este ejercicio será realizado a través de la Orestía como hilo conductor, para un entendimiento más general, y por ello más concreto finalizado el trabajo, que nos es otro que entender que la acción siempre está presente, y los desplazamientos que pasan más desapercibidos, deben ser considerados por igual desplazamientos en su justa medida, porque se pueden convertir en un bello movimiento escénico sentido y claramente visible.

Todos estos puntos clave marcados a continuación son de carácter personal, e insistiendo en algunos casos en los menos visibles dramatúrgicamente, lo que interesa es que cada director encuentre los suyos una vez compartido este enfoque...

(Fin de introducción, y extracto subido al Blog)

jueves, 1 de enero de 2009

La importancia justa, de la Nodriza de Fedra.


Dos polos del amor, trágicamente opuestos, separan a Hipólito y Fedra, los personajes Hybricos sobre los que descansa la tragedia de Eurípides. Por un lado el de un Hipólito enemigo de las pasiones mundanas, el moderno arquetipo sectario de toda religión monoteísta, simbolizado en una ferviente adoración a Artemis diosa virgen de la caza como la única poseedora de la divinidad, y excluyendo con ello al resto de los dioses, dogmas, y comportamientos. Por otro lado Fedra, mujer apasionada y tempestuosa, y a su vez poseída por Afrodita, la diosa que encarna el deseo y que por los designios de esta y ante los desprecios de Hipólito, cae enamorada en desmesura enfermiza, de su hijastro completamente opuesto.



En el medio y en su justa medida, como mandan los cánones griegos, se encuentra el personaje de la nodriza, el más cercano al mandato délfico de la moderación. Que llega al monologo que nos ocupa, después de haberlo pensado dos veces, y entre el parlamento preparado, que le da la experiencia de la edad, y dando por sentado que todo sentimiento es de inducción divina, aun sin saber que este caso es totalmente cierto, aconseja como medicina el atrevimiento, “¡Atrévete a amar!”, exclama, “bien lo ha querido así un dios”. ¿Son los Dioses dueños de los actos?, como cita Nietzsche en su libro “El culto griego a los dioses”, “los barcos no avanzaban por el desplazamiento de los remos en el agua, sino porque el acto ritual de este movimiento incitaba a una fuerza divina del mar a desplazarlo”, en los hechos de cada día se hallaban los dioses, siempre presentes y todo sucedía por designio divino. La vida humana entonces, no era más que un sin vivir, y no hay tregua a sus dolores. El personaje de la nodriza ocupa el espacio, como hemos visto, del sentimiento moderado que la experiencia aporta, y aparte el de rellenar un silencio que por desmesura Hybrica de origen divino, corta la comunicación entre los dos personajes principales. Es claramente visible que la Nodriza habla de más, pero la tragedia ocurre porque otros hablan de menos, encerrados en una especie de limbo sectario, simplista y esquemático como todos. Cuanto menos dioses, menos prisma.


“La importancia justa, de la nodriza de Fedra”, seguimos con el título del ejercicio, hemos posicionado así la palabra justa como adverbio de cantidad, para hablar ahora de justicia. Una Nodriza es la mujer que amamanta o cría niños que no son suyos, bello por donde se coja, la experiencia personificada, ahora, Nodriza es también la que solo atiende a las razones de su camada, es la docencia natural del pecho materno. Es entonces de justicia, su manera de actuar impulsiva ante la muerte anunciada de su prole, el estado Hybrico de Fedra, unido a sus claros conocimientos de tragedia, le anuncian que el banquete está servido y el drama corre, la Nodriza hace lo que tiene que hacer para acabar de funcionar como personaje clave, pero se encuentra dos maneras de posesión, el voluntario extremismo religioso de Hipólito y la divina abducción de Fedra, es dueña entonces la nodriza de un desencadenante trágico, ante la desmesura que no entiende